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Inicio > Reportajes Intoxicacion informativa
En
ocasiones el mundo del graffiti se ve sacudido por lo que se conoce
como intoxicaciones informativas. Este tipo de maniobras suelen
responder a intereses particulares, bien de un grupo o de un individuo.
Aunque habitualmente se suponen que se originan desde fuera y por las
fuerzas represivas; tanto pueden originarse desde fuera como desde
dentro de este mundo.
Este
tipo de maniobras se sirven de diferentes estrategias, pero siempre
buscan una plataforma de difusión lo más eficaz posible. Uno de los
recursos que dan mayor fiabilidad a una noticia manipulada es la
reputación o categoría de su autor, así como repetir insistentemente y
con autoconvencimiento un mensaje, apelando a lo emocional y al
sentimiento de unidad frente a un peligro. Igualmente, se apuesta por
abrumar al receptor con una gran cantidad de datos o cifras, pero sin
acentuar demasiado o nada la calidad u origen de estos datos. Bueno,
para un mayor conocimiento de estos ardides basta consultar las teorías
y prácticas de Joseph Goebels, ministro de propaganda alemán con Adolf
Hitler y que se ocupó de desarrollarlas y darlas cuerpo.
Por ejemplo, en verano de 2007 un profesor universitario de la Universidad Complutense de Madrid (España) y
writer, Francisco Reyes, denigraba a saco a cinco estudiosos o divulgadores españoles del graffiti (
Jesús de Diego, Fernando Figueroa, Ángel Arranz, Joan Garí y Luis Renart),
sirviéndose de la publicación de un artículo en la revista de tirada nacional,
Hip Hop Nation
(nº 87, agosto 2007: 90-91)
.
Su argumento básico era que al ser personas extrañas al Hip Hop no
sabrían nunca de qué hablaban. Evidentemente se cuidó de no meterse con
los históricos Henry Chalfant o Craig Castleman, pues su interés se
circunscribia al ámbito exclusivamente nacional.
Quizás
esta pueril argumentación no pasaría como ejemplo de manipulación
informativa, si no fuese porque se sustentaba en el ejercicio de las
siguientes modalidades de manipulación en los datos, que alguna vez
hemos podido ver popularizados en boca de políticos u otros actores
sociales:
acusados, o (entendible según el formato de un artículo periodístico) de las fuentes que
sustentan la corrección.
2)
Acusaciones de errores sin comunicar el dato correcto al lector.
3)
Conversión de descuidos o erratas en errores conscientes de los autores.
4)
Magnificación de
lapsus o despistes leves.
5)
Lectura incorrecta de los textos.
6)
Alteración de los textos, para convertirlos en errores.
7)
Cuando hay contradicciones, toma lo que sería un error y silencia lo que podría ser un
acierto.
8) Recorte del sentido integral del texto referido para forzar la impresión de error.
9)
Invención y atribución de falsos errores.
De
este modo se pudieron localizar en su artículo unas 51 manipulaciones,
entre incorrecciones y falsedades, en el listado de críticas a estos
autores, frente a 19 certeras enmiendas. No obstante el daño a la
reputación de estas personas ya estaría hecho, con la seguridad de que
el lector confiado no investigaría con sentido crítico las
informaciones recibidas o no tendría acceso a las obras de quienes se
criticaban. Al menos el exceso en la congregación de manipulaciones fue
tal que hizo evidente la intoxicación. En otros casos puede ser más
difícil detectarlo, si no se tiene la capacidad o los recursos
adecuados.
El objetivo final de este profesor y
writer
era mostrarse como un competente y completo investigador en el área del
graffiti en comparación con unos aparentes ineptos y por la exhibición
de su meritoria observación y saber crítico. Lo que no fue más que un
bluf.
Pero sobre todo, con este despliegue pretendía reafirmar su ligazón con
el movimiento Hip Hop, poniéndose como modelo a seguir de B-boy, y
mostrándose como defensor frente a los manipuladores o interesados
medios de comunicación o los ámbitos académicos.
No
obstante este tipo de maniobras no suelen prosperar largo tiempo y
subrayan aún más las carencias y mal obrar de sus autores. El propio
perjuicio a la imagen de conjunto, sin embargo, es la primera señal
para la activación autocrítica del colectivo y el descrédito de estos
personajes ambiciosos. Pues hay formas más prácticas y fructíferas para
construirse una reputación y beneficiar a un movimiento y que no tienen
por qué ser más complicadas o sacrificadas. Se resumen en principios
tales como el esfuerzo, la honestidad y el respeto.
Lo
esencial en este comentario es que se debe siempre ser crítico con lo
que se dice o piensa o con lo que se lee y escucha. Procurando siempre
comprobar qué hay, por o para qué se dicen tal o cual cosa. Ah… y,
sobre todo, el autoanálisis o conciencia de uno mismo. Fundamental para
saber qué tipo de pasos se dan, hacia dónde se dirigen y qué se está
pisando.
Fernando Figueroa
Doctor en Historia del Arte
Para acceder a la crítica detallada al artículo del Prof. Francisco Reyes, véase: http://www.minotaurodigital.net/graphitfragen/textos/intoxicacion.pdf
Publicado :2008-02-05
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